sábado, 28 de enero de 2017

Christopher Marlowe


 (1564-1593) nació en Canterbury. Era hijo de un zapatero, pero fue educado en King’s School, en Canterbury, una de las escuelas más prestigiosas, con una beca, y allí ya dio muestras de su inteligencia, por lo que más tarde fue enviado a Cambridge University, nuevamente becado. Allí se graduó con un título de Bachelor of Arts (1584) y, poco después, con el diploma de Master of Arts (1587). Pero su trayectoria universitaria no fue brillante ni él manifestó inclinación hacia el sacerdocio, que era la salida habitual de muchos jóvenes sin recursos de su misma condición social.


Los hechos de la vida de Marlowe no son enteramente conocidos. Hay muchas leyendas e historias sobre su violencia, su criminalidad, su interés en la magia negra, su trabajo secreto para el gobierno como espía…
En Cambridge, por ejemplo, no querían darle en principio su diploma, pero las autoridades académicas cambiaron de idea cuando intervino nada menos que el Privy Council de la reina Elizabeth, donde estaban algunos de los más influyentes hombres de Inglaterra: Lord Archbishop, Lord Chancellor, Lord Treasurer. El Consejo de notables alegaba que Marlowe, que en un momento de su vida, había estado en Reims, Francia, donde había un centro para los católicos ingleses, había prestado un gran servicio a la corona por lo que debía ser recompensado. Esto ha desatado las especulaciones sobre si Marlowe había sido o no un espía al servicio de Su Majestad. Lo cierto es que, aunque el autor no habla directamente de estos asuntos en sus obras, sí que ocurre que sus personajes son siempre ambiciosos y parece que el autor conozca muy bien el mundo de las intrigas.
Los registros oficiales muestran que estuvo envuelto en una pelea callejera en 1589, en la que un hombre fue asesinado. También muestran que fue deportado desde Holanda, por su involucración en una conspiración para fabricar modeas de oro falsas. Su propia muerte es oscura: Marlowe fue asesinado con un cuchillo en una pelea en una taberna, el 30 de mayo de 1593, mientras estaba siendo investigado por el Privy Council real. Thomas Beard, en su Theatre of God’s Indulgments (1597), dice que el autor intentaba en Londres asesinar a un hombre llamado Ingram que fue más rápido que él y cuenta que en su agonía


“cursed and blasphemed to his last gasp” (“maldijo y blasfemó hasta su último suspiro”).
Francis Meres afirma que Marlowe discutió con un criado por culpa de una mujer. William Vaugham dice que el asesinato fue en Deptford, a tres millas de Londres. James Broughton investigó en la iglesia de San Nicolás, en Deptford, y descubrió que el asesino de Marlowe no era Ingram, sino un tal Francis Archer, nombre corregido en posteriores investigaciones por el de Francis Frezer. En 1925, el Dr. Leslie Hotson descubrió en el Public Records Office de Londres una entrada referente a un hombre llamado Ingram Frizer, posible asesino de Marlowe, y más tarde, descubrió un registro de perdón a nombre de Ingram Frise



“for killing a man in sel-defence”.
Siguió buscando y encontró el informe de la muerte del forense, donde decía que cuatro hombres habían pasado el día juntos en casa de una mujer llamada Elanor Bull. Los hombres eran Marlowe, Frisar, Nicholas Skeres y Robert Poley. El informe decía que Marlowe atacó a Frisar con un cuchillo, hubo una pelea y, finalmente, Frisar mató con ese cuchillo a su oponente.
Después de su muerte, el que una vez fuera su amigo, el dramaturgo Thomas Kyd (1558-1594), lo denunció como ateo y blasfemo. Los dos habían compartido alojamientos en Londres. Kyd dijo que Marlowe ridiculizaba con frecuencia a la cristiandad y que era un activo miembro de la “School of Night”, sociedad de intelectuales y poetas, interesados en la magia negra. Hoy día, se duda de la existencia de este grupo o se defiende que se dedicaba más a discutir sobre las bases intelectuales del cristianismo y la religión que a practicar experimentos de magia negra.


La carrera literaria de Marlowe fue corta, pero intensa, e incluye obras de teatro (Tamburlaine the Great, The Jew of Malt, Edward II) y también de poesía (Doctor Faustus, Hero and Leander). Sus personajes son seres ambiciosos, poseídos por pasiones fuertes y peligrosas, aniquiladoras. Tamburlaine persigue la gloria militar y quiere ser coronado rey. Faustus está motivado por el conocimiento prohibido, oculto al común de los mortales, y por su deseo de dominar intelectualmente a los demás. Barabas, el judío de Malta, está poseído por el ansia de dinero y poder. Aunque todos los personajes acaban mal, la actitud de Marlowe hacia las ambiciones de sus personajes es ambigua. Por ejemplo, las mejores páginas de Faustus son cuando describe su pasión por el conocimiento y la dominación del otro.


La más famosa de las obras de Marlowe es, sin duda, Dr. Faustus, sobre el hombre que vendió su alma al diablo por la ambición de saberlo todo y dominarlo todo. Un tema que, luego, atrajo fuertemente al alemán Goethe, quien dedicó su vida entera a escribir su Faustus, una de las obras cumbres de la literatura universal. La leyenda del Dr. Fausto se basa en una figura real de un hombre que pasaba por ser médico y mago, con unos conocimientos que infundían miedo a los demás.
Sobre la representación de la obra, se cuenta que, en vida del autor, se representó en Exeter, en una fría noche en que había muchas antorchas alrededor del escenario. En una de las escenas salen varios demonios a las tablas y el público se quedó horrorizado con los diabólicos efectos que alli presenció. Pero lo más curioso fue que los propios actores se quedaron horrorizados cuando se dieron cuenta de que en las tablas no había cinco demonios-actores, sino seis: había un diablo de cuya procedencia nadie sabía nada. La compañía detuvo la representación y los actores se pasaron toda la noche rezando a campo abierto en los alrededores de Exeter.


En la obra de Marlowe, aparecen además del doctor, su criado Wagner; Valdes and Cornelius, estudiantes de magia que enseñan a Fausto cuanto saben; Mephistophilis, Lucifer and Beelzebuh, todas invocaciones del demonio; el Pope Adrian y the Rival Pope, Bruno; los cardenales de Francia y Padua; el rey de Hungría, Raymond; el emperador de Alemania, Carlos V; el duque de Vanholt; un ángel bueno y un ángel malo, los Siete Pecados Capitales, y los espíritus de Alejandro Magno y la amante de este, de Darío, y de Helena de Troya.
Faustus nació en Alemania, en una ciudad llamada Rhode, en la provincia de Weimar. Sus padres no eran ricos, aunque sí muy religioso. El chico siempre demostró que era inteligente y ambicioso. Fue enviado a Wittemberg University, donde se hizo una gran reputación por sus conocimientos y su habilidad oratoria. Y allí obtuvo el título de “Doctor”. Lo había aprendido todo de la Biblia, aunque también había estudiado medicina, matemáticas, astrología, brujería… Pero su éxito no apaciguaba el ansia de aventuras y conocimiento que albergaba en su interior.
Una noche, estaba mirando un libro sobre lógica aristotélica, pero se dio cuenta de que ya sabía toda la que necesitaba. Después, cogió otro libro sobre medicina y se dio cuenta de que era un saber incapaz de dar la vida a los ya difuntos o de hacer vivir para siempre a los vivos. Continuó con un libro de leyes y pensó que aquello solo servía a quienes querían hacer dinero sacándoselo a los demás. Después leyó la Biblia y entendió que todos somos pecadores, así que era inevitable que todos fuéramos a parar al infierno. Así que, finalmente, decidió consagrar su vida a la magia negra. Para ello hizo llamar a sus amigos Valdes y Cornelius, y ellos le instruyeron en las negras artes.


Un día, invoca al demonio y aparece Mefistófeles, quien finge obedecerle en todo. Fausto le dice que quiere hacer un pacto con el demonio: 24 años de saber total y poder absoluto a cambio de su propia alma, una vez cumplido el plazo. El pacto lo firma Fausto con su propia sangre. Durante años, goza de privilegios que ningún otro mortal podía tener: es rico, famoso, tiene todas las mujeres que quiere, Mefistófeles le provee de todo cuanto necesita, incluso le facilita a Helena de Troya, a la que hace volver del mundo de los espíritus, y se goza con las concubinas del harén del gran sultán turco. Es un gran astrólogo, sus horóscopos siempre aciertan, sus estudiantes se quedan atónitos con sus saberes y la forma prodigiosa en que hace aparecer imágenes en sus clases, visita las estrellas, conoce los infiernos y los cielos…

Pero el sabio Fausto no puede, a pesar de su gran conocimiento, alterar el límite temporal de los 24 años del contrato. Finalmente, reconoce la locura de su camino, se vuelve melancólico sabiendo que va a condenarse. Cuando vence el plazo, se produce una gran tormenta, gritos aterradores de Fausto y, cuando sus alumnos entran a ver qué ha ocurrido en la habitación donde estaba su profesor, se encuentran el cuerpo troceado por los demonios. Trozos de cerebro en los muros, un ojo por aquí, un miembro por allá. Una muerte horrible.



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