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jueves, 30 de abril de 2015

Segundo de Chomón

Nacido en Teruel en 1871. Entre 1895 y 1897 hizo un viaje a París. En esta ciudad descubre el Cinematógrafo de los hermanos Lumière.


Director, técnico de iluminación y de fotografía, especialista en trucajes y revelado, pionero del cine fantástico y del cine de animación fue una de las personalidades más relevantes  de los primeros treinta años de existencia del séptimo arte y trabajó al lado de algunos de los directores europeos más importantes del período.


Fue, junto a los hermanos Lumière, George Méliès y Charles Pathé uno de los pioneros de la historia del cine. . En 1906 fue contratado por la empresa francesa Pathé, para la que realizó más de 100 cortometrajes. Chomón trabajó incansablemente en nuevos descubrimientos técnicos y efectos especiales que luego aplicaba a sus películas fantásticas. Sus colaboraciones en mitos del cine mudo como Cabiria de Pastrone o Napoleón de Gance le hicieron ganarse el apodo de «el Mèliés español».















miércoles, 21 de agosto de 2013

Georges Méliès






 Georges Méliès (1861-1938) fue un ilusionista y uno de los pioneros del cine a comienzos del siglo XX.

Durante su juventud, pasó algunos años en Inglaterra. Allí, entró en contacto con el mundo del ilusionismo, frecuentando el Egyptian Hall, una sala de variedades dirigida por el célebre Maskelyne.

Al regresar a París, quiso entrar en la escuela de Bellas Artes, ya que sentía una gran pasión por el dibujo. Sin embargo, su padre le obligó a participar en el negocio familiar del calzado, donde desarrollaría las habilidades mecánicas que luego le serían muy útiles.

Cuando su padre se retiró del negocio, Méliès se negó a continuar con la empresa familiar y compró el teatro Robert Houdin, del que era asiduo, en 1888. En él, desarrolló su labor como director de teatro y, demás, creó los decorados, trucos y maquinarias que necesitaban sus espectáculos de ilusionismo.



El 28 de diciembbre de 1895 fue invitado por los hermanos Lumière a ver la primera representación del cinematógrafo. Maravillado por el ingenio, quiso comprarles una máquina a los Lumière y, ante la negativa de estos, decidió construir la suya propia.

Unos meses más tarde, en abril de 1896, proyectó sus primeras películas en su teatro. Se trataba de documentales similares a los de los hermanos Lumière, con pequeñas escenas al aire libre. Pero su estilo evolucionó rápidamente, creando parecidos a sus espectáculos de ilusionismo.

George Méliès fue, sin lugar a dudas, el gran pionero del cine. Fue el primero en utilizar el truco de la sustitución de elementos mediante el parado de la cámara, en usar la exposición múltiple de negativo o doble sobreimpresión y en utilizar los fundidos en negro y desde negro. Invirtió una gran cantidad de su capital en la creación del que se considera el primer estudio cinematográfico. En él, usó múltiples mecanismos de puesta en escena, como la utilización de elementos mecánicos para ocultar zonas de sol o el uso de trampillas.

En 1902 creó su obra maestra: Viaje a la luna. Ésta, creada con un presupuesto desorbitado para la época, es la primera película de ciencia ficción de la historia. Méliès la intentó distribuir comercialmente en Estados Unidos, pero técnicos al servicio de Thomas Edison hicieron copias y la distribuyeron por toda Norteamérica. A pesar de que el film logró un gran éxito, Méliès nunca recibió dinero por su explotación.

Durante su carrera cinematográfica, creó unas quinientas películas. Pero la paulatina transformación de la industria, monopolizada en Estados Unidos por Edison y en Francia por Pathé, junto con la proximidad de la Primera Guerra Mundial, hicieron que su negocio declinase y, en 1913, Méliès se retiró del mundo del cine.

Aunque, hacia 1925 su obra fué descubierta por la vanguardia cinematográfica francesa, y en especial por la corriente surrealista, recibiendo la Legión de Honor en 1931 por toda su trayectoria, Méliès no volvió a dedicarse al cine.


Licencia Creative Commons
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domingo, 19 de junio de 2011

Carl Theodor Dreyer

Carl Theodor Dreyer, 1889-1968, director de cine, fue un personaje único en la cinematografía danesa. Contrario a las concesiones y perfeccionista en extremo, fue considerado como uno de los principales creadores del arte cinematográfico. Debutó como director de largometrajes para Nordisk Films Kompagni, en 1919, con la dramática saga familiar El Presidente (Præsidenten), a la que siguió Páginas del libro de Satán (Blade af Satans Bog, 1921). Esta película resultó demasiado sombría para Nordisk Film, por lo que Dreyer tuvo que realizar sus siguientes cinco películas con la ayuda de otras productoras, suecas, alemanas y danesas. El amo de la casa (Du skal ære din Hustru), de 1925, le supuso ser contratado por una productora francesa, con la que rodó su célebre La pasión de Juana de Arco (La passion de Jeanne d´Arc, 1928), una de las obras más completas del cine mudo. Esta película contribuyó a la consolidación internacional de Dreyer, pero su productora tuvo problemas económicos, con lo que, sólo gracias a un mecenas, Dreyer pudo realizar su siguiente película, Vampiro (Vampyr, 1932).



 En 1934, Dreyer regresó a Dinamarca, donde lo esperaba un período marcado por las dificultades y los proyectos fallidos. Finalmente, en 1943, logró realizar su siguiente largometraje, Dies Irae (Vredens Dag), una historia de amor trágico que transcurre durante el período de la caza de brujas del siglo XVII. Durante los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, Dreyer contribuyó a la producción danesa oficial de cortometrajes con una serie de películas, entre ellas, Llegaron al ferry (De naaede Færgen, 1948), aunque volvería a pasar mucho tiempo antes de realizar su siguiente largometraje, La palabra (Ordet, 1955), adaptación magistral de una obra de teatro de Kaj Munk que consolidó aún más, si cabe, su reputación internacional. Su última película, Gertrud (1964), que fue muy discutida tras su estreno, ha sido considerada posteriormente como una de las obras maestras del cine moderno.