martes, 29 de mayo de 2012

Edward Steichen

Edward Steichen. Artista, visionario, fotógrafo, científico, jardinero, reportero, conservador de museos, divulgador de artistas, pintor… Realmente es imposible encerrar en una palabra la poliédrica personalidad de Steichen. Nacido en Luxemburgo en 1.879, este hombre de las mil y una vidas emigró de niño con su familia a los Estados Unidos. Allí, con apenas dieciséis años, cayó en sus manos su primera cámara fotográfica. Apasionado pintor, vio en aquel invento un nuevo camino de expresión, un camino que, más allá de la pintura o de la fotografía, podía llevarle a expresar lo que a él más le interesaba: la auténtica belleza de todo lo que le rodeaba. Nunca buscó que sus fotos o su pintura reflejaran la realidad externa de las cosas. Necesitaba captar, y expresar, el estado de ánimo de las flores que fotografiaba y la realidad auténtica de los personajes a los que retrataba. “Observa el tema, piensa sobre él antes de fotografiarlo, míralo hasta que tome vida y te devuelva la mirada” decía sobre la forma en que hay que abordar la fotografía. Steichen decía que si de verdad quieres fotografiar la belleza de una flor has que conseguir que “las luces canten y que el papel huela”. Para él “el autentico mago es la luz en sí misma – la luz misteriosa – en perpetuo cambio, con sus correspondientes sombras, abundantes y llenas de misterio.”

Curioso infatigable, con su primera cámara Steichen empezó a investigar y a experimentar todas las posibilidades que podía ofrecerle: empañaba o mojaba el objetivo, hacía vibrar la cámara, etc… La técnica del revelado pronto se le quedó corta y también empezó a indagar en todos los nuevos campos que iba descubriendo. A través de la fotografía fue uno de los pioneros en recorrer el ilimitado sendero que une ciencia y arte. Ávido de belleza, de conocer lo que estaba pasando en el mundo del arte  y de ver de cerca la obra de su admirado Rodin, en 1.900 se embarcó rumbo a Europa. París era su destino.
En París entra en contacto con el arte moderno y se apasiona con Picasso, Matisse, Cèzanne… Al fin puede conocer a Rodin, que le dice que “cuando empezamos a comprender la naturaleza, el progreso no para jamás.” A caballo entre Europa y los Estados Unidos, es Steichen quien introduce el arte moderno en Norteamérica. En 1.905, siendo ya un fotógrafo de renombre internacional, deja su estudio de Nueva York para que su colega Alfred Stieglitz, que había creado la revista Photo-Secession, abra en él la primera galería de arte dedicada exclusivamente a la fotografía en la que fue una de las más grandes batallas de ambos: conseguir que la fotografía se considerase arte.
En 1.908 alquiló una finca en Voulangis (Francia), donde empezó a trabajar en la que sería otra de sus más grandes pasiones: la floricultura. Llegó a cultivar cien mil delfinios al año porque, como él decía, “varios acres abarrotados de delfinios constituyen un espectáculo fascinante”. Su hija recordaba que “mi padre se pasaba el día pintando, leyendo, con las flores. Tenía que estar allí cuando florecía cada una de ellas.” Buscador incansable de formas y colores, investigó con los híbridos. Hoy existen el delfinio Steichen y el lirio híbrido “Monsieur Steichen”. Su amor por las flores le llevó a conseguir que, en 1.936, el MOMA de Nueva York realizara la que fue la primera y última exposición de flores como forma de arte.
La primera guerra mundial hizo que el inquieto Steichen tomase partido de la mejor forma que él sabía: convenciendo a las autoridades militares de la necesidad de crear un departamento de fotografía aérea. Aquella idea ayudó a ganar la guerra. Los franceses le nombraron Caballero de la Legión de Honor. Más adelante, en la segunda guerra mundial, realizó algunos de los reportajes fotográficos más impresionantes que se han hecho jamás. También organizó exposiciones de fotografía de guerra (Road to victory) para conseguir que los jóvenes se alistaran. Esta sería poco después una de las facetas en las que la fuerte personalidad de Steichen destacó más: la de comisario de exposiciones. Su exposición “Family of man”, creada en 1.955 como una advertencia contra la amnesia colectiva de la posguerra.
En 1.922, leyó un artículo de la revista Vanity Fair que le definía como el mejor retratista, pero indicaba erróneamente que había abandonado definitivamente la pintura por la fotografía. Escribió una carta al director para corregir ese error. La respuesta fue que le ofrecieron incorporarse a la revista como director de fotografía. Su paso por Vanity Fair y Vogue fue una auténtica revolución en el mundo de la publicidad y la fotografía comercial a la que dedicó tanta atención como a la artística. Muchos quisieron ver en eso que Steichen se había vendido y que había renunciado al arte  por el dinero de la publicidad. Sin embargo él demostró que el arte y la belleza también pueden y deben estar en la calle y no sólo en los museos.
Quizá una de sus facetas más conocidas es la de retratista de personalidades a las que sabía encontrar aquello que definía su esencia: Greta Garbo, Gary Cooper, Charles Chaplin, Gloria Swanson, Walt Disney, George Gershwin, George Bernard Shaw, Thomas Mann, H.G. Wells, Rodin o Winston Churchill… y muchos otros hicieron cola para ser fotografiados por Steichen. Su constante búsqueda de la belleza le llevó a diseñar un par de pianos de cola, estampados para tejidos, vidrios para la industria, etc… y a ser el conservador del departamento de fotografía del Museo de Arte Moderno de Nueva York.
Steichen fue un hombre apasionado por la magia de la belleza para el que “la misión de la fotografía es explicarle el hombre al hombre, y cada hombre a sí mismo”. Investigador insaciable, cuando había aprendido todo lo que quería saber de un tema concreto se apartaba para dejar que fueran otros los que continuasen la exploración. Para él siempre había mucho más por explorar en la vida. A los 94 años, poco antes de morir, Steichen seguía amando la vida y se quejaba de “todo el trabajo que sigue sin hacer, tantas cosas que se me ocurre hacer, suficientes para llenar la vida de otras seis personas.”

viernes, 18 de mayo de 2012

M. C. Escher

Maurits Cornelis Escher, más conocido como M. C. Escher, artista holandés, conocido por sus grabados en madera, xilografías y litografías que tratan sobre figuras imposibles, teselados y mundos imaginarios.
Su obra experimenta con diversos métodos de representar (en dibujos de 2 ó 3 dimensiones) espacios paradójicos que desafían a los modos habituales de representación.
La obra de Maurits Cornelis Escher ha interesado a muchos matemáticos.

No fue precisamente un estudiante brillante, y sólo llegó a destacar en las clases de dibujo. En 1919 y bajo presión paterna empieza los estudios de arquitectura en la Escuela de Arquitectura y Artes Decorativas de Haarlem, estudios que abandonó poco después para pasar como discípulo de un profesor de artes gráficas, Jessurum de Mesquitas. Adquirió unos buenos conocimientos básicos de dibujo, y destacó sobremanera en la técnica de grabado en madera, la cual llegó a dominar con gran maestría.
Entre 1922 y 1935 se traslada a Italia donde realiza diversos bocetos y grabados principalmente de temas paisajistas. Abandona Italia debido al clima político de aquellas fechas, trasladándose a Suiza, y pasó algunos años allí, cuyo clima le resultó muy desagradable y poco inspirador. Añora el sur de Italia y lo frecuenta repetidas veces. También viaja a España, y en particular a Granada. Visita dos veces la Alhambra, la segunda vez de forma más detenida, copiando numerosos motivos ornamentales. Lo que aprendió allí tendría fuertes influencias en muchos de sus trabajos, especialmente en los relacionados con la partición regular del plano y el uso de patrones que rellenan el espacio sin dejar ningún hueco.



 Hasta 1951 vivió básicamente dependiendo económicamente de sus padres. A partir de entonces fue cuando comenzó a vender sus grabados y obtener un buen dinero por ellos. Esto le permitió vivir sus últimos años con una economía personal excelente. Generalmente hacía copias de las litografías y grabados por encargo. También hizo por encargo diseños de sellos, portadas de libros, y algunas esculturas en marfil y madera. En cierto modo le resulta gratificante y a la vez fácil, y se admiraba de tener en su taller una especie de «máquina de fabricar billetes» reproduciendo sus propias obras. Normalmente no usaba elementos de obras anteriores en las nuevas, excepto en los encargos especiales. Hacía, por ejemplo, esculturas en madera basadas en algunos de sus dibujos, y para algunas peticiones especiales reciclaba parte de las ideas y elementos de obras anteriores.Quizás por ello en este período su producción sea tan fructífera y regular, y sólo se verá interrumpida por la operación que sufrió en 1962, consecuencia de su debilitada salud. En 1969 con 71 años realiza su grabado "Serpientes" donde demuestra sus facultades a pesar de su avanzada edad.


En 1970 se traslada a la Casa Rosa Spier de Laren, al norte de Países Bajos, Holanda, donde los artistas podían tener estudio propio. En esa ciudad fallece dos años más tarde, el 27 de marzo de 1972 a la edad de 74 años.
A lo largo de su carrera realizó más de 400 litografías y grabados en madera, y también unos 2.000 dibujos y borradores. De muchos existen decenas de reproducciones, cientos e incluso miles de otros. Al final de su carrera destruyó algunas de las planchas para que no se realizaran más reproducciones de originales. También existen estudios y borradores de muchas de sus obras, en ocasiones también varias versiones de algunas de ellas. Muchas de su obras se vendieron masivamente poco después de su muerte y están esparcidas por el mundo. Un grupo importante está expuesto de forma permanente en el Museo Escher en La Haya, Holanda.


Como artista, M.C. Escher resulta difícil de clasificar. Se han hecho múltiples interpretaciones de sus obras, pero la realidad es que Escher no tenía grandes prentensiones ni mensajes que transmitir, sino que básicamente plasmaba lo que le gustaba. No basaba su trabajo en los sentimientos, como otros artistas, sino simplemente en situaciones, soluciones a problemas, juegos visuales y guiños al espectador. Visiones, en ocasiones, que le sobrevenían por las noches, que pasaban por su imaginación y que creía merecedoras de ser plasmadas en sus cuadros.



Él mismo reconocería que no le interesaba mucho la realidad, ni la humanidad en general, las personas o la psicología, sino sólo las cosas que pasaban por su cabeza. En cierto modo era alguien introvertido, dicen incluso que de trato difícil, que prefería crear su propio universo.



Los expertos coinciden, y es bastante evidente examinando la mayor parte de sus obras, en que una de sus principales características es la dualidad y la búsqueda del equilibrio, la utilización del blanco y el negro, la simetría, el infinito frente a lo limitado.



Las obras más conocidas de Escher son probablemente las figuras imposibles, seguidas de los ciclos, metamorfosis y, directa o indirectamente, sus diversos trabajos sobre la estructura de la superficie y la partición regular del plano (patrones que rellenan el plano).

domingo, 6 de mayo de 2012

Robert Mapplethorpe, desnudos y bodegones

Robert Mapplethorpe (Nueva York, 4 de noviembre de 1946 – Boston, 9 de marzo de 1989) fue un fotógrafo estadounidense, célebre por sus fotografías blanco y negro de gran formato, especialmente flores y desnudos. El contenido sexual de algunos de sus trabajos, calificados de pornografía, generó más de una polémica durante su carrera.

Mapplethorpe nació en 1946, el tercero de seis hijos, y creció en un entorno católico  de herencia inglesa e irlandesa. Cursó estudios superiores en el Pratt Institute de Brooklyn desde 1963 a 1970, donde produjo obras de arte en una variedad de medios. No utilizaba aún sus propias fotografías, pero en sus obras incorporaba muchas imágenes fotográficas que conseguía de varias fuentes, incluyendo páginas arrancadas de libros y revistas. Este temprano interés reflejaba la importancia de la imagen fotográfica en la cultura y el arte de su tiempo, incluyendo el trabajo de artistas tan notables como Andy Warhol, a quien Mapplethorpe admiraba enormemente.
Empezó su carrera como cineasta independiente y artista, usando fotografías en collages. Realizó sus primeras fotografías poco después utilizando una cámara Polaroid que le regaló un amigo.
Todavía no se consideraba a sí mismo un fotógrafo, pero deseaba utilizar sus propias fotografías en sus pinturas, en lugar de imágenes sacadas de revistas. Sus primeras polaroids consisten en autorretratos y la primera de una serie de retratos de su amiga, la cantante Patti Smith. Estas primeras obras fotográficas se presentaban generalmente en grupos o elaboradamente presentadas en marcos cuyas formas y pinturas eran tan importantes para el acabado de la pieza como la propia fotografía. El paso de Mapplethorpe a la fotografía como único medio de expresión ocurrió gradualmente durante mediados de los años setenta.


A mediados de la década de 1970, adquirió una cámara Hasselblad de formato medio y comenzó a tomar fotografías de un amplio círculo de amigos y conocidos, incluidos artistas, compositores, y gente de la alta sociedad, así como actores pornográficos y miembros de la comunidad sadomasoquista underground. Algunas de estas fotos fueron impactantes por su contenido, pero exquisitas en su dominio técnico. Mapplethorpe declaraba a ARTnews a finales de 1988, "no me gusta esa palabra, "chocante". Yo busco lo inesperado. Busco cosas que nunca he visto antes ... Estaba en una posición en que podía tomar las fotos. Me sentí en la obligación de hacerlo".


 Solicitado como fotógrafo editorial, realizó retratos de famosos para revistas como Vogue y Vanity Fair.
En la década de 1980 se refina su estética, realizando fotografías de desnudos de aspecto escultural, tanto de hombres como de mujeres, delicados bodegones de flores, y retratos de artistas y celebridades con un énfasis en la belleza formal clásica.
Mapplethorpe produjo una obra consistente que se esforzaba por el equilibrio y la perfección, lo que le colocó entre los principales artistas del siglo XX.


Robert Mapplethorpe falleció en la mañana del 9 de marzo de 1989, en un hospital de Boston, Massachusetts, por complicaciones derivadas del sida, a los 42 años de edad. Sus cenizas fueron enterradas en la tumba de su madre, en Queens, Nueva York. Su nombre no aparece en la lápida, marcada con la palabra Maxey.


Mapplethorpe trabajaba principalmente en el estudio, especialmente hacia el final de su carrera. Sus temas habituales incluían las flores, especialmente orquídeas y lirios de agua; retratos de celebridades, entre los cuales se cuentan el artista Andy Warhol, la cantante y actriz Deborah Harry, Richard Gere, Peter Gabriel, Grace Jones y Patti Smith ; el homoerotismo, sadomasoquismo, incluida la coprofagia, y desnudos de reminiscencias clásicas.
La polémica en torno de su arte no fue casual. Mapplethorpe buscó la presencia de temática homosexual, utilizó como modelos a actores del cine pornográfico y elementos de la cultura sado-masoquista de forma intencional. En 1978, publicó el X Portfolio y el Y Portfolio en ediciones limitadas. El X Portfolio gira en torno a las imágenes fotográficas de comportamiento sadomasoquista, mientras que el Y Portfolio se centra en las flores y bodegones. En 1981, publicó el Z Portfolio, que se centra los hombres afroamericanos, también en una edición limitada.




El X Portfolio de Mapplethorpe provocó la atención en Estados Unidos a principios de los años 1990, cuando
fue incluido en Robert Mapplethorpe: The Perfect Moment (Robert Mapplethorpe: el momento perfecto), una exposición itinerante financiada por National Endowment for the Arts. El X Portfolio incluye algunas de las más explícitas imágenes de Mapplethorpe, incluyendo un autorretrato con un látigo insertado en su ano. Aunque su trabajo había sido mostrado en exposiciones financiadas con fondos públicos, conservadores y organizaciones religiosas, como la American Family Association aprovecharon esta exposición para oponerse al apoyo del gobierno para lo que llamaban "nada más que la sensacional presentación de material posiblemente obsceno".  Como resultado de ello, Mapplethorpe se convirtió en un referente para ambos lados de la "Guerra Cultural Americana". La exhibición de El momento perfecto en Cincinnati dio lugar al procesamiento del director del Centro de Arte Contemporáneo de Cincinnati, Dennis Barrie, bajo la acusación de "obscenidad y pornografía infantil". Aunque tanto Barrie como el Centro de Arte Contemporáneo fueron absueltos, una de las consecuencias fue la demostración de lo amenazadoras que las imágenes de homosexualidad masculina podían resultar para el público norteamericano.











martes, 1 de mayo de 2012

Discépolo

Enrique Santos Discépolo Deluchi, conocido como Discepolín, fue compositor, músico, dramaturgo y cineasta argentino, (27 de marzo de 1901 - 23 de diciembre de 1951). Su hermano, Armando Discépolo, fue un destacado director teatral y dramaturgo.

Nació en el Barrio porteño de Balvanera el 27 de marzo de 1901 y falleció el 23 de diciembre de 1951 de un síncope al corazón.
Tras fallecer sus padres, su hermano Armando, varios años mayor, se convirtió en su maestro, lo guio por el camino de la cultura y le descubrió la vocación por el teatro. Con él dio sus primeros pasos como actor en 1917. En 1918 escribió sus primeras obras de teatro: El señor cura, El hombre solo y Día feriado. En 1920 actuó en la obra Mateo, escrita por su hermano. Prosiguió escribiendo para el género teatral y al mismo tiempo, en 1925, compuso la música del tango “Bizcochito” y la letra y la música de “Que vachaché”.


En 1927 compuso el tango “Esta noche me emborracho”. Más tarde, entre 1928 y 1929, escribió “Chorra”, “Malevaje”, “Soy un arlequín” y “Yira-yira”, entre otros. Mientras tanto, continuaba actuando con éxito en los teatros de Montevideo y Buenos Aires.
Entre 1931 y 1934 escribió varias obras musicales, entre ellas, Wunderbar y Tres esperanzas. En 1935 viajó a Europa y a su regreso se vinculó al mundo del cine como actor, guionista y director. Simultáneamente escribió y compuso sus tangos más notables “Cambalache” (1935), “Desencanto” (1937), “Alma de bandoneón” (1935), “Uno”  y “Canción desesperada” (1944).
En 1947, después de una gira por México y Cuba, compuso “Cafetín de Buenos Aires” (1948). Durante los siguientes años continuó produciendo películas, obras teatrales y tangos, algunos de los cuales fueron estrenados después de su muerte.
Finalmente, el 13 de abril 1951, estrena y protagoniza su última película como actor, dirigida por Manuel Romero, llamada “El hincha”. En la que queda inmortalizada su frase célebre en la que describe lo que es un hincha de fútbol.
De ideología peronista, desde los estudios de la radio y con el sobrenombre de "mordisquito" combatió a los que consideraba carneros de la oligarquía o cipayos con un empeño que no fue bien entendido. Ello le provocó bastantes disgustos en la fase final de su vida.